MUSEO GUGGENHEIM AGUASCALIENTES

Museo Guggenheim Aguascalientes

Escoria es el nombre que se le da a todos aquellos desechos tóxicos producto del proceso industrial de fundir metales. Escoria es la materia del arte que hoy nos reúne, la cual proviene del Cerro de la Grasa de Aguascalientes, un contaminado depósito de desperdicios que conforman una pesada masa oscura compuesta por millones de piedras negras que han permanecido amontonadas durante más de un siglo.

Este sucio, oscuro e inabarcable terreno es la herencia que dejó a Aguascalientes la Gran Fundición Central Mexicana (1894-1924), cuyo propietario, Solomon Robert Guggenheim, se enriqueció gracias a un ventajoso contrato que firmó con el entonces gobernador del estado, Alejandro Vázquez del Mercado, quien no sólo le regaló los terrenos y la libre explotación de los recursos naturales, sino que lo exentó del pago de impuestos durante las tres décadas que operó la hacienda metalúrgica, tal y como lo marcaban las políticas del régimen porfirista.

La exposición Museo Guggenheim Aguascalientes saca a la luz ese nocivo legado que el coleccionista y filántropo estadounidense dejó en México, pero revestido con el mismo halo que hoy define a la maquinaria cultural y financiera que la firma Guggenheim Foundation ha logrado imponer desde mediados del siglo XX, a través de su lucrativa franquicia de museos que operan en Nueva York, Bilbao, Venecia y, próximamente, Abu Dhabi y Helsinki.

Mientras la Fundación Guggenheim se promociona alrededor del mundo como una institución “comprometida con la innovación mediante la recopilación, preservación e interpretación del arte moderno y contemporáneo”, el Museo Guggenheim Aguascalientes señala los efectos nocivos que trajo la empresa metalúrgica de los Guggenheim a nuestro país.

Rolando López materializa su museo mediante un programa arquitectónico que ofrece una elaborada visualización del utópico recinto con planos, proyecciones y maquetas, que se exhiben bajo los mismos parámetros que la Fundación Guggenheim aplica en cada una de sus nuevas y extravagantes sedes. Sin embargo, la diferencia radical reside en que el Museo Guggenheim Aguascalientes no tiene como eje el lujo ni en el diseño, sino lo sucio, nocivo y contaminado. Es decir, se trata de un tóxico y oscuro museo que critica y pone en crisis la estructura hegemónica con la cual los Guggenheim han logrado consolidar su dominación cultural.

Por otra parte, el Museo Guggenheim Aguascalientes es un programa cultural que se vincula directamente con las personas que viven alrededor del Cerro de la Grasa, quienes han sido el principal público de una serie de colaboraciones que Rolando López ha realizado con un grupo de artistas de la región. En este sentido, desde la sucia y vil escoria también es posible producir arte y crear comunidad.

Edgar Alejandro Hernández
Curador


····································


Guggenheim Museum Aguascalientes

Slag is the name given to all those toxic waste products of the industrial process of melting metals. Slag is the art subject that brings us together today, that which comes from the Cerro de la Grasa of Aguascalientes, a contaminated waste tank that makes a heavy dark mass composed of millions of black stones that have been piled up for over a century.

This dirty, dark and incomprehensible ground is the legacy left in Aguascalientes by the Gran Fundición Central Mexicana (1894-1924), whose owner, Robert Solomon Guggenheim, became enriched due to an advantageous contract signed with the then governor, Alejandro Vazquez del Mercado. Guggenheim not only recieved the land with free exploitation of natural resources, but was exempted from taxes during the three decades that the metallurgical estate operated, as marked in the policies of the regime of Porfirio Díaz.

The Guggenheim Museum Aguascalientes exhibition brings to light that harmful legacy left in Mexico by the collector and philanthropist, but coated with the same aura that defines today's business and cultural machinery, imposed since the mid-twentieth century by the Guggenheim Foundation brand through its lucrative franchise museums operating in New York, Bilbao, Venice and opening soon in Abu Dhabi and Helsinki.

While the Guggenheim Foundation is promoted around the world as an institution "committed to innovation through the collection, preservation and interpretation of modern and contemporary art," the Guggenheim Museum Aguascalientes shows the harmful effects brought by the metallurgical company of the Guggenheim to our country .

Rolando López embodies his architectural museum through a program that offers an elaborate display with utopian plans, projections and models on display under the same parameters as the Guggenheim Foundation applied in each of its new and extravagant venues. However, the radical difference is that the Guggenheim Museum Aguascalientes is centered not on the luxury or design but on the dirt, harm and pollution. It is a toxic and dark museum that criticizes and puts a strain on the hegemonic structure with which the Guggenheims have consolidated their cultural domination.

Moreover, the Guggenheim Museum Aguascalientes is a cultural program that links directly to the people living around the Cerro de la Grasa, who have been the main public in a series of collaborations that Rolando López has performed with a group of regional artists. In this sense, it is possible to produce art and create community from dirt and vile scum.

Edgar Alejandro Hernández
Curator







INVITACIÓN | EXPOSICIÓN MUSEO GUGGENHEIM AGUASCALIENTES

+ Ver imagen



EXPOSICIÓN | EJE 01



+ Ver galería



EXPOSICIÓN | EJE 02



+ Ver galería



PERFORMANCE



+ Ver galería



INTERVENCIÓN PÚBLICA



+ Ver galería